Muchos han sido quienes, ante la duda, temor o desconocimiento todavía no se han atrevido a sumergir sus carcasas consoleras en peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), pero yo os certifico que el método funciona. Como muestra, aquí tenéis una foto de unos de mis mandos:
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| Hace una semana, la carcasa de la derecha estaba tan amarillenta como la de la izquierda. La mejoría es evidente. |
